TÍTULO: Por poner
Álvaro Loza Sierra
A todas mis amistades, largas, cortas, acabadas, por acabar, y especialmente a las que no acabarán nunca
Prólogo:
En un principio existían Los Tres Dioses, creadores de los Seis Mundos que ocupaban Sdaar, cada uno de los mundos estaba separado por altas montañas ó bastos océanos, cada dios se ocupaba de dos de los Seis Mundos.
Loardenon, dios del mal atendía a los mundos quinto y sexto (Katar y Deidon), poblados principalmente por humanos y orcos, y el dios de la conspiración se divertía provocando guerras entre sus dos mundos, en estas guerras hacía creer a los habitantes de sus mundos que ellos eran sus favoritos, aunque no le importaba quien fuera el vencedor de cada una de las mil guerras que ocurrieron simultáneamente en sus mundos.
Los mundos tercero y cuarto (Dryn y Stem) eran posesión de Minerva, diosa del bien, que intentaba promover la bondad, la caridad, la soliraridad y otros tantos buenos valores entre sus criaturas, la mayoría enanos y elfos, y la mayoría de estos seguían fervientemente las enseñanzas de su diosa, aunque existían cierto número de elfos y enanos que desatendían a su diosa y promulgaban los deseos de practicar la guerra. Hasta que lo consiguieron, la guerra entre ambos bandos duró trescientos años, lo suficiente para abarcar dos generaciones de ambas razas.
Durante esta guerra, como en otras muchas, hubo constantes cambios de bando entre los combatientes, y muchos de ellos acabaron por dejar la guerra alrededor del centésimo año, llevando la guerra a un estancamiento en el que sólo había múltiples reyertas. Este estancamiento duró otros doscientos años, hasta que los habitantes de los mundos tercero y cuarto se dieron cuenta de que luchaban sin saber el porqué.
Así que, trescientos y un año después del comienzo de la guerra, ambos bandos firmaron la tregua en la cima de la más alta montaña que existía en sus mundos. Con el nombre de su diosa, Minerva, esta montaña fue testigo, al igual que la diosa a la que debía su nombre, de la última de las treguas que tuvieron que firmar ambos bandos, a lo largo de toda su siguiente historia.
Fergus, dios de dioses, el dios máximo, se hacía cargo de los dos primeros mundos (Varroj y Gwok), todo en su territorio era idílico. Sus mundos los poblaban humanos, elfos y enanos, y todos ellos convivían en armonía, siguiendo los ciclos dictados por su dios, al que adoraban fervientemente.
Todo el mundo en la sociedad tenía su lugar, nadie estaba fuera de sitio, y todas las razas se respetaban mutuamente.
Aquello duró varios miles de años, hasta que Loardenon se cansó de ver luchar entre sí a los habitantes de sus mundos y unificó a todos sus creyentes en una guerra contra los mundos gobernados por Fergus. Iniciando así la mayor guerra que se recuerda en la historia de Sdaar.
Fergus entonces pidió ayuda a Minerva, pero éste ya sabía que ella no accedería. Y así fue, Minerva prefirió quedarse al margen y cumplir el trato con sus creyentes de no volver a entrar en una guerra jamás. Y así fue cómo comenzó una lucha que duraría milenios, entre Loardenon y Fergus.
Esta batalla no fue sólo entre los habitantes, los dioses también tuvieron fuertes batallas entre sí. Aquella guerra se alargó, los combatientes morían rápidamente, y poca gente se acordaba ya de cuando había comenzado aquella maldita guerrra.
Finalmente, Fergus y Loardenon firmaron una tregua, y decidieron no volver a hablar de aquella guerra nunca más.
Ordenaron a sus sacerdotes la destrucción de todos los escritos que pudieran evocar aquella estúpida guerra, y nadie más volvió a creer a ciencia cierta que aquello hubiera ocurrido jamás.
´Capítulo I: Incursión Orca
Era ya hora de comer, Swaas se cubrió con su capucha al salir de su casa, afuera llovía a cántaros.
Cruzó la calle, enfrente había una taberna, entró en ella y pidió una jarra de hidromiel. Le echó un trago y se giró, todo el mundo estaba alegre, charlaban entre sí con gracia, no había habido ningún ataque de ninguna clase en la pequeña localidad de Gwa desde hacía mucho tiempo, la gente no se acordaba ya de quién era aquél último hombre que había muerto en combate.
Swaas tenía el pelo largo y marrón, despeinado, unos ojos algo caídos del mismo color y era bastante alto y atlético.
A él le gustaba que todo fuera así, pues él era uno de los máximos responsables del pequeño ejército de su localidad y de esa manera se libraba de trabajar, por lo menos trabajaba menos que en tiempos de guerra.
Apuró su bebida y salió afuera, en la plaza le esperaban para comer.
Bajó a paso tranquilo por la calle abajo, atravesó la carretera por la que pasaban varias caravanas. Se sonrió, antes él tenía que escoltar aquellas carretas, ahora estaba de vacaciones.
Llegó a la plaza tras dejar atrás dos filas de casas, el ambiente estaba caldeado, la gente corría de un lado a otro para no mojarse, o bien hablaban entre ellas con gran albedrío.
Llamaron a Swaas desde una mesa situada al fondo de la plaza, cubierta por un grueso toldo.
Llegó con sus amigos, se sentó y preguntó: “¿No nos metemos adentro? Aquí hace frío.”
- Dentro esta lleno, te aguantas. Contestó agradablemente un hombre de barba cana, con un gorro que no dejaba verle el pelo, era musculado y bajito, se llamaba Nest.
- Lo que tú digas, Nest.
El camarero de aquél lugar llegó.
-¿Les sirvo algo? Dijo el hombre de pinta ruda, con una barba de tres días, gordo con una gran papada, que a Swaas le recordó a un sapo.
-Sí, para empezar traenos unas jarras de hidromiel, cuando vuelva le diremos qué queremos tomar. Dijo otro hombre, bajito, delgado, rubio y con ojos azules.
El camarero asintio’ y se retiro’ al interior de la taberna.
- Que tal van las cosas, Swaas? Pregunto otro personaje, en este caso enano (uno de los pocos en aquella localidad) Llevaba el pelo pelirrojo trenzado a ambos lados de su cabeza, una barba recortada a conciencia, y las patillas le llegaban practicamente al cuello.
- Poco trabajo, ya ves, ?y tu Shyllfaron? Respondio este
Se aceptan críticas!
Soy Julio de nuevo. Escribes peor que juegas, bueno, igual me he pasado, eres de otro planeta. El otro día vi a tu madre chutando una lata, y la pregunté:
-¿Qué haces?
Y me dijo:
- Ya ves, de mudanzas.
Un saludo coordial. (Y otro besito)
Julio (como el mes)
@Julio
Yo también te quiero eh
NInguna crítica porque no me lo e leído ya lo leere con detenimiento
Vale Joltra… a ver si te le lees, que parece que pasas un poco no?
q coñazo no??
lei un pco el principio pero cn los dioses y su puñetera madre me e exao un siestecillla jaja
Jajajaj que mamo’n, es que eso es para decir como empezo’ el mundo de la historia y tal.
Que mam’on…
uuu ese varo xD m a gustao l aencuesta vamos en 1ª posicion :000000000
Me parece bien que te guste borja
La encuesta anda un poco amanyada, porque de los 9 votos 6 han sido de jugadores de escuela jaja.